¿Eres un adicto social?

Actualmente debido al exceso de estímulos que nos producen las telecomunicaciones todos somos potenciales adictos sociales. ¿Y tú? ¿Eres un adicto social? ¿Crees que te escapas?

Existe un gesto generalizado en todo ser humano de la era actual que representa uno de nuestros grandes vicios:

Si te sientes solo, ¡coge tu móvil!

Probablemente el impulso de coger la espada o el arma si te sientes amenazado sea el único instinto que históricamente le gane al de coger el teléfono móvil. Y es que hoy día el sentirse sólo es asunto de vida o muerte.

Resulta que la forma y los medios con los que nos relacionamos ha evolucionado. Esto ha producido un impacto enorme en nuestras interacciones humanas de la misma manera que la televisión y el cine cambió el mundo cultural hace un siglo. Hay muchos paralelismos entre el fenómeno social de la cultura audiovisual a mediados del siglo pasado y el de la cultura de Internet. Es útil recordar cómo muchos que no supieron entender el cine y la televisión como fenómeno cultural han visto cómo sus vidas se iban empobreciendo sin siquiera saber por qué. También hablamos de este fenómeno en el artículo “Cómo usar mejor nuestros aparatos”.

Todos sabemos que la revolución de la TV como único medio de información hizo que millones de personas ni se plantearan leer un periódico y mucho menos un libro. Pues al igual que con la televisión y la industria cinematográfica, las redes sociales se han convertido en una herramienta de control e influencia de masas muy eficaz. Estas constituyen grandes avances en la forma que vemos el mundo, pero también una amenaza para el individuo que no sabe utilizarlos, y sobretodo para su estilo de vida.

Venimos de la cultura basura, vamos hacia las relaciones basura.

Durante la época de la revolución cultural del cine y la televisión todos tuvimos que aprender a protegernos de la cultura basura (algunos aún no lo han conseguido). Actualmente estamos disfrutando de una nueva revolución, la hiperconectividad, que nos trae el vicio de las relaciones basura. Y no nos confundamos, las relaciones basura no sólo son todas esas horas que muchos gastan en las redes sociales o en los chats de smartphone. Las relaciones basura ya han conquistado el mundo real, la manera en la que nos relacionamos con nuestros conocidos, amigos, nuestra pareja, nuestra familia. Y lo peor de todo, cada vez nos tratamos peor a nosotros mismos.

Es doloroso ver a tanta gente quejarse por falta de tiempo y después observar que se pegan horas al día mirando la pantalla de las redes sociales y de la mensajería. Hay que destacar aquí que las redes sociales e Internet simplemente potencian los problemas quen está dentro de nosotros, no son el problema en sí. Concretamente es un problema de gestión de la intimidad.

Adicto social

Gestión de la intimidad. Un desafío.

En Agente10 tenemos la convicción de que equilibrar la balanza de la sociabilidad con pequeños ratos de intimidad al día puede resolver una infinidad de problemas que parasitan nuestras rutinas. Esto se puede hacer con sencillas actividades solitarias como son:

Leer te aporta calma.

Es una actividad con la que asimilamos información de manera más relajada que cualquier otra. Leer conlleva un ritual de relajación. Sentarse a leer un rato como constumbre nos enseñará a concentrarnos más rápido y abstraernos en los nuevos mundos de entre las páginas. Además al salir del mundo de la lectura verás tu realidad desde otra perspectiva.

Actividades creativas como escribir, dibujar o bailar.

El proceso es muy parecido a la lectura, pero en lugar de asimilar información lo que haces con las tareas creativas es generar información. Escribir, dibujar y pintar, retratar o diseñar son algunas tareas con las que dejas de absorber información y emociones para intentar volcar las que ya tienes acumuladas en algo que sea expresivo. Ver el objeto de nuestra creatividad nos hace recapacitar sobre pensamientos y emociones que tenemos dentro. Gracias a esto podemos organizar con mayor facilidad nuestro interior.

Tener un equilibrio propio de la información que entra y la que sale de nuestro cerebro es una de las claves de la adaptación del ciudadano medio al SXXI.

Meditar es parar el motor de nuestra cabeza y examinarlo.

Es una actividad bastante difícil de explicar principalmente porque hay mil maneras y técnicas de meditación. Hay quien dice que tantas como personas. Yoga, meditación trascendental, autoipnosis o el mindfulness son algunas de las prácticas de las que se ha escrito bastante. Éstas nos permiten viajar a nuestro interior y leernos a nosotros mismos como si nuestra mente fuera un libro interactivo que pudiéramos reescribir cada día.

Deporte individual como descarga física y desconexión mental.

Sentir el propio cuerpo y apagar la mente es una técnica bastante extendida de meditación, pero lo hemos clasificado aparte porque realizar ejercicios individuales seriamente requiere mucha constancia, capacidad de esfuerzo y técnica física además de la mental. Cuando nos acostumbramos al deporte solitario con buenas rutinas, en el momento de la ducha sentimos cómo nuestra capacidad de concentración para otras tareas cotidianas empieza a florecer poco a poco, totalmente descansada.

Dejarse sorprender por nuevos lugares y personas.

Pasear, viajar, hablar con personas desconocidas… La capacidad de sorpresa y de improvisación es algo que tenemos descuidado debido a nuestro estilo de vida y entornos tan predecibles. Salir de nuestra zona de confort sin móvil ni personas conocidas que nos distraigan y con predisposición a que te ocurran cosas distintas nos permite ejercitar nuestra capacidad de análisis, nuestra sensibilidad y nuestra espontaneidad.

Aumentar nuestra capacidad de no hacer nada.

En el mundo actual son muy pocos los que realmente consiguen pasar unos momentos al día de relajación sin ninguna actividad en concreto. Nos decimos a nosotros mismos mil veces que hay demasiadas obligaciones y deberes como para dejar pasar el tiempo sin más, y nos sorprendemos a nosotros mismos sufriendo ansiedad en momentos de ocio y diversión. Proponernos pasar un rato en blanco nos da una consciencia del tiempo mucho más profunda para más tarde disfrutar más del ocio y rendir más en el trabajo. Si consigues relativizar la dimensión tiempo es el primer paso para dominarlo totalmente y que no te domine él a ti.

Estamos viviendo el momento de mayor interconectividad de la historia de la humanidad, por eso debemos controlar el tiempo que dedicamos a nuestra vida social así como el que dedicamos a nuestra vida íntima. Nuestro mundo íntimo interior también cuenta.

¡Gente10, no os perdáis en la hiperactividad social!

*Este post se lo dedico a Manuel Pérez Lozano, a Jorge González Dorta, y a Javier Dharandas Rodríguez; fieras de la meditación, la creatividad y del dolce far niente controlado.

  1. Son buenas reflexiones que no solemos permitirnos por no saber gestionar nuestro tiempo