Adicto a las pantallas

Pantallas

¿Has contado alguna vez la cantidad de pantallas que manejamos todos los días? Conoces a poca gente que no esté enganchada al menos a una pantalla: la del móvil. Y la mayoría reparten sus ojos entre el móvil y el pc ya sea por ocio o por trabajo. Yo también soy adicto a las pantallas.

MI VIDA EN UNA PANTALLA, MI CABEZA CUADRADA

Voy a contar un poco del estilo de vida (un poco cargante) al que me fuerza mi trabajo y mi estilo de vida. Esta es la tecnología que aguantan mis ojos casi todos los días:

  • Portátil de 17,3” con el que trabajo en movimiento cuando tengo que viajar.
  • Netbook de 10,1” que me sirve ocasionalmente de “base de trabajo móvil” para emails, posts y redacciones de memorias de proyecto.
  • PC de sobremesa de la empresa con el que me enfrento ocho horas al día a mi labor de Arquitecto.
  • Mi móvil lo uso como mp3 en los momentos de máxima concentración, como periódico en el metro y a veces le conecto un miniteclado vía BlueTooth para escribir estos posts y para hacer tormentas de ideas.
  • La tableta la uso para dibujar y a veces para leer el periódico;
  • Mi ebook, con una biblioteca con más libros de los que jamás podré leer, es mi compañero en los escasos momentos de tranquilidad.
  • Cámara de fotos para viajes y trabajo.
  • (No quiero pensar todos aquellos que además tienen smartwatch y además ven la televisión.)

He de decir que no me mola nada que tantas pantallas se hayan hecho necesarias en mi estilo de vida, por eso tengo que gestionarlo, para no volverme un cara-plana.

A este respecto, aún mucha gente se pasa horas infinitas viendo la caja tonta que ahora se llama Smart-TV. Que conste no tengo nada en contra de las televisiones ni con los televidentes, pero sí en contra de los contenidos rígidos. Yo, rara vez que veo la televisión, e intento no engancharme a ninguna de las tele-series de actualidad (aunque tengan unas tramas impresionantes). Prefiero conectar esta pantalla “smart” de 28” a internet y ver lo que quiero a la carta.

El asunto es que luego pienso: “en el tiempo que veo una sola película en el cine o en el sofá podría escribir un artículo como éste, artículo que escribo también mirando una pantalla.”  Y eso… da que pensar.

Creo que actualmente la sociedad ha adquirido el vicio de  querer absorber, o más bien engullir, información. Es una costumbre heredada del siglo pasado, cuando en la mayor parte de la población las pocas formas de tocar información eran libros, radios, cassetes, CD’s y demás audios, televisión y teléfonos. De todos ellos sólo el teléfono había un intercambio. El resto eran aparatos de entrada de información. Es decir, muy pocos de nosotros estamos acostumbrados a crear y transmitir información.

A todo ello hay que sumarle que en los últimos 15 años hemos asistido a un aumento exponencial de la información gratuita a nuestra disposición. Y para personas que se educaron pensando que el mayor cúmulo de información estaba en las pesadas y polvorientas bibliotecas, tener una pantallita con acceso a información casi infinita es como tener una montaña de golosinas en el bolsillo o en la mesa de tu escritorio. Nos ha entrado la fiebre de la información.

A_gente10 te invita a hacer recuento de las horas que usas los aparatos, gadgets y aplicaciones en dos grupos: de “Entrada de Información” y de “Salida de Información”. Estamos hablando de entrada y salida de información EN TU CEREBRO. Verás que sólo algunos de los aparatos se pueden usar de las dos maneras. Por ejemplo:

  • ¿Cuando usas una red social eres de los que escriben cosas en el muro o eres de los que leen muros y dan a “like”?
  • ¿Tienes Blog? ¿Cuántas horas dedicas a la creación de entradas? esto es salida de información.
  • ¿Lees prensa digital especializada? ¿escuchas música? ¿Cuánto tiempo al día o a la semana? esto es entrada de información.

Esto servirá para que seas un poco más consciente de cómo estás usando la tecnología de la información, y sobretodo para saber si eres de los que disfrutan creando la información o saboreándola.

 

Pero también deberías hacerte preguntas un poquito más incómodas:

  • Si pasas más de dos horas al día en las redes sociales deberías preguntarte:
    • ¿Qué me interesa de las redes sociales? ¿gasto demasiado tiempo haciendo “zapping social”?
    • ¿Qué hacen las redes sociales con mi información? ¿gestiono adecuadamente mis perfiles online y mi privacidad?
  • ¿Has pensado que al escuchar música, leer o ver cualquier contenido en pantallas estás absorbiendo información, sin poder evitarlo, de moda, estilo o roles sociales masculinos y femeninos?
  • ¿Sabes que las noticias de la televisión o en los periódicos pueden contribuir a que entres en una depresión o a fomentar altibajos anímicos incontrolables?

Consumir información de forma masiva es la moda más potente del siglo veinte. Pero como todo consumo, este ha de ser responsable. La libertad de información es una bendición de nuestra era, pero como toda libertad , está atada a una responsabilidad como individuos. Ser adicto a las pantallas es perjudicial para la salud de nuestro intelecto. Si no somos críticos y selectivos con la información que consumimos podemos estar reduciendo activamente nuestro nivel de inteligencia de cultura día a día.

Gente 10, que ninguna pantalla se convierta en vuestra única ventana hacia la realidad. El mundo es demasiado grande como para caber en ellas.

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